Pancartas
Como apéndice al artículo, leed, por favor, los testimonios de solidaridad, gratitud y rehabilitación que aparecen en el blog de la ONG, y luego podéis compararlos con el blog vecinal contra la construcción del centro, donde se incluyen algunas perlas como un modelo de carta-chantaje a las cajas que financian a Calor y café como parte de su labor social amenazando con retirar cuentas (según se dice en las cartas, Calor y café no desarrolla una labor social porque no busca la rehabilitación de sus beneficiarios), o algunas aseveraciones -complemento de las pancartas de los balcones- como las siguientes:
[Sobre la realización por parte de Calor y café de un Festival benéfico en favor de la infancia en Kenia:]
"No tiene mucho sentido que lo organice una asociación que respeta tan poco a nuestros hijos".
"Cuando hemos terminado la manifestación,hemos pasado por la calle colegios [donde está ubicada la actual sede de Calor y café] [...] el tipo de gente que había parecian [sic] más bien autenticos [sic] delincuentes, personas muy peligrosas, (nada de personas necesitadas) nos hemos vuelto con más seguridad aún de que esas personas, no pueden venir aquí." (M. Ángeles, de la plataforma [vecinal contra la construcción del centro])
Yo he pasado muchas veces por la calle Colegios (camino de Reciclaje); mis amigos que trabajan y estudian en el Conservatorio pasan todos los días por allí. Yo soy un genuino cobardica. Tanto ellos como yo estamos de acuerdo en que lo que dice M. Ángeles-de-la-plataforma no es cierto. Allí concurren pobres, no psicópatas ni criminales lombrosianos. Aquellos vecinos miraron a través de sus prejuicios, su odio y su miedo.