sábado, 2 de abril de 2011

Crítica teatral de Se ha escribido un crimen

Para los lectores del blog que no me sigan ni en Facebook ni en Twitter, dejo aquí el enlace a mi última crítica de teatro para Granada Digital sobre la obra Se ha escribido un crimen.

Fotografía: Rafa Simón


Negro Cañí

domingo, 20 de marzo de 2011

Crítica teatral de Humor Platónico

Aprovecho para una actualización del blog y que éste no languidezca del todo, la última crítica teatral que he escrito para Granada Digital sobre el espectáculo Humor platónico. Cuando tenga menos trabajo (ando, sobre todo, preparando clases), podré publicar aquí con más frecuencia.

Foto de la obra por Rafa Simón


El teatro Alhambra, en fiestas

Enlazo la crítica al margen del periódico porque Granada Digital hace lo que quiere con mi texto por lo que respecta a la puntuación y disposición del texto, y porque los enlaces expiran al tiempo. Dicho enlace, mientras dure, es éste.

sábado, 12 de febrero de 2011

Coco Chanel. Monólogo para una inauguración

Hace ya unos meses, mi amiga Carmen Huete me dijo que iba a interpretar a Coco Chanel en la inauguración de una tienda de moda (Dalbat). La cuestión era que no tenía texto y quería que se lo escribiera yo. Como ya se sabe que la ignorancia es atrevida, lo hice. Teníamos muy poco tiempo, apenas diez días. Rafael me sugirió el comienzo. Se representó, finalmente, en la inauguración de la tienda, en una fiesta muy chic con brochetas de fresas y champán y gustó (la gente es muy agradecida, en general). Carmen estuvo estupenda,chispeante: es una actriz fantástica. Aquí cuelgo el texto, por si alguien quiere leerlo, y un par de fotos del día.

Coco Chanel

Coco/Carmen en plena actuación

Mi minuto de gloria autorial

miércoles, 9 de febrero de 2011

La casa de Bernarda Alba

Nueva crítica de teatro para Granada Digital. Esta vez de La casa de Bernarda Alba en la versión realizada por TNT-El Vacie con gitanas analfabetas del barrio de las tres mil viviendas y que ha tenido, por razones obvias, cierta repercusión en los medios. Pensé en titular la crítica El coño de la Bernarda, pero este tipo de cosas, ay, ya no puede hacerse.

Al final de la función, entre los aplausos y la mirada paternalista de la única actriz profesional que actúa en la obra (y que la organiza y dirige), la actriz que hacía de Bernarda se dirigió al público: Queremus dedicá la obra a ese muchachu, García Lorca, qui disen que estaba mucho con gitanus. Literal, más o menos. El mito crece.

¡Calla, paya!

domingo, 30 de enero de 2011

La función por hacer

Retomo el blog después de un parón largo, de esos cíclicos que sufre cuando a su autor lo desbordan el trabajo, las circunstancias o la apatía. Comencemos por poco, con humildad: dejo aquí enlace a la última crítica teatral escrita para Granada Digital sobre la obra La función por hacer. Incluyo la fotografía realizada por Rafa, porque esta nueva entrada tras tanto tiempo sea más vistosa, y porque creo que es de las mejores que ha hecho, y el periódico, por negligencia técnica, no le ha sacado todo el partido que se merecía.


El teatro a escena

Ya tuvimos ocasión de ver esta misma obra hace un tiempo en Madrid. Se hacía en el hall del teatro Lara, a medianoche, cuando había terminado la función "oficial" que se representaba en el teatro propiamente dicho. Con un aforo mínimo, unas cuantas sillas desiguales distribuidas en corro alrededor de un vacío central que hacía las veces de escenario, se representaba todas las noches, supongo que para que resultara rentable. El caso es que funcionó el boca a oreja, y la obra se convirtió en una de las revelaciones de la temporada pasada en Madrid. También, por lo que nos dijeron, en una suerte de obra para actores. El día en que nosotros fuimos nos encontramos con que entre el público, compartiendo el mismo exiguo espacio que nosotros, estaban, entre otros, Aitana Sánchez Gijón, Maribel Verdú, Miguel Rellán, o Rosa María Mateo, lo que tuvo su gracia añadida a la función. Lo cierto es que en aquel espacio mínimo y compartido, con los actores moviéndose entre el público, la obra funcionaba mejor que en el escenario del Alhambra, aun cuando trataron de reproducir en éste unas condiciones análogas.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Lista de fin de año

Voy a acabar el año con una lista, como no podía ser de otro modo. Pero no va a ser de buenos propósitos, sino de deseos descaradamente materiales. Lo cierto es que es una promoción de la Fnac: haces una lista de objetos que querrías comprar y se sortea un vale por 2011€. El plazo termina a las 0:00 de hoy. Me acabo de enterar, no es que lo haya dejado para el último momento. Vamos allá, por pedir, que no quede:

-Apple iMac MC509Y/A Sobremesa todo en uno 21,5". 1499 €
-Haendel: El Mesías. Coro Monteverdi. English Baroque Soloist. John Eliot Gardiner. 38,95 €
-Richard Dawkins: Evolución. Espasa. 22,90 €
-Steven Pinker: La tabla rasa. Paidós. 40 €
-Chéjov: Cinco novelas cortas. Alba. 32 €
-E.T.A. Hoffmann: Nocturnos. Alba 28 €
-David Forster Wallace: La broma infinita. Mondadori. 30 €
-Martín de Riquer y Borja de Riquer: Reportajes de la Historia. Acantilado. 85 €
-Witold Gombrowicz: Diario (1953-1969). Seix Barral. 55 €
-Dostoievski: Diario de un escritor. Crónicas, artículos, crítica y apuntes. Páginas de Espuma. 49 €
-Estuche La Historia de Genji. Dos volúmenes. Atalanta. 84 €
-A dos metros bajo tierra. 3ª Temporada. DVD. 35,99 €
-George Elliot: Middlemarch. DeBolsillo. 11 €

Total: 2010, 84 €

Gracias a Agent prov, en cuyo blog leí la promoción.

¡Y Feliz año nuevo!

domingo, 28 de noviembre de 2010

Aarhus y el congreso

Aarhus es como un estereotipo nórdico: limpia, con casas coquetas y conjuntadas, de buen gusto arquitectónico general, sin las ostentaciones catetas mediterráneas (balaustradas o piñas). Como no tienen persianas ni cortinas, por recoger toda la luz posible y por la moral protestante (en casa no vas a hacer nada que no pudieras hacer en público), por la noche la ciudad parece un catálogo de interiorismo. Da ganas de vivir en todas: muebles funcionales, modernos, luces indirectas, estanterías con libros, parejas jóvenes haciendo juntos la cena, alguien que lee en un sillón... Las bicicletas no las atan, las dejan apoyadas en cualquier parte, o tiradas en el suelo. No obstante, los jóvenes hacen botellón, y gritan y cantan, y los pubs abren hasta tarde.

En el congreso nos trataron a cuerpo de rey: nos ponían fruta -melón, kiwi, naranja, uvas, piña...- y café por las mañanas para los intermedios entre sesiones, y nos dieron comida y cena (a las 12:30 y 17 respectivamente): buffet frío: rodaballo y salmón ahumado (todo un descubrimiento), ensaladas, quesos, carnes frías. En las sesiones de la tarde, acompañaban al café con bizcochos; cada día uno: limón, caramelo y almedras. Para compensar, el café era agua de fregar, pero entraba muy bien con el frío, porque frío hacía un rato: asistimos a la primera nevada del curso. También nos dieron unas tarjetas para que pudiéramos ir del hotel a la universidad en taxi, a pesar de que no estaba muy lejos. Dos por persona, pero nos juntábamos todos los congresistas del mismo hotel y pudimos ir siempre en coche.

Supongo que la organización del congreso se pudo permitir todos estos dispendios en parte porque el número de asistentes era muy reducido: cabíamos todos en una sala grande en varias mesas largas dispuestas en forma de C en torno al atril del orador. Ha sido un congreso de ambiente familiar, donde conferenciantes y comunicantes convivíamos y asistíamos a todas las sesiones. De hecho, salíamos juntos a tomar algo, y juntos vimos muchos de nosotros el museo de arte contemporáneo de la ciudad. El nivel ha sido de los más altos que yo recuerde, con muy poco bullshit o faenas de aliño, y mucha implicación en las discusiones. La cuestión central fue la noción de autoficción en relación con la memoria de la Guerra Civil Española y la posguerra. Las estrellas del congreso fueron Carme Riera, Elide Pittarello, y Jordi Gracia. Riera habló de la autoficción en su novela La mitad del alma, en la que la que una narradora que se llama como ella desarrolla una historia de memoria ficticia en primera persona; esto le costó algún disgusto: con su propia madre, que no tuvo nunca una aventura extramatrimonial (y menos con Albert Camus, como se sugiere en la novela); problemas de la autoficción. Pitarello habló de la obra de Antonio Muñoz Molina. Dio algunas ideas interesantes; por ejemplo, que su narrativa en relación con la autoficción experimentaba un cambio a partir de Ardor guerrero, con una mayor imbricación entre autor empírico y narrador, y que culminaba en Sefarad y en una obra que a ella le parecía importante y que, a su juicio, había pasado desapercibida por la crítica: El viento de la luna. Su última novela, La noche de los tiempos, a pesar de algunos detalles finos (sic), la consideraba un cierto retroceso con respecto a los avances narrativos de obras anteriores (la opinión de que la novela es floja estaba bastante generalizada, por cierto). Jordi Gracia, por su parte, habló de Anatomía de un instante de Javier Cercas. La describió entusiásticamente como una novela en la que lo real, que lo es, y probado documentalmente con un aparato crítico final, se subsume en la lógica novelesca para construir un sentido eminentemente ficcional que sería imposible con la mera presentación de los hechos en forma de reportaje. todos las advertencias del autor (empírico) de que la obra era el resultado de su fracaso como novelista y por tanto no ficción forma parte del artificio mismo de la autoficción. Este tipo de híbridos produce confusiones: a la obra le han dado tanto premios de narrativa (el nacional, sin ir más lejos) como de ensayo. Cercas, por cierto, y Soldados de Salamina fue una de las estrellas del congreso (para la narratología en relación con estos temas de la memoria y la autoficción, da mucho juego). Había apasionados defensores y detractores. En las discusiones se perfiló como una suerte de anti-Cercas el novelista Isaac Rosa, izquierdista notorio, quien, con una obra de corte similar a Soldados de Salamina, El vano ayer, realiza por el contrario una crítica indirecta a aquélla, acusándola de complaciente y tranquilizadora. Rosa también había escrito una primera novela, publicada en una pequeña editorial, en la que, según él mismo, incurría en defectos similares. En su reedición para Seix Barral la retituló como Otra maldita novela sobre la Guerra Civil, y, en lugar de revisarla, construyó un metadiscurso a partir de un lector implacable de la obra que va comentando cada capítulo: otra perita en dulce para un teórico de la literatura, claro.