domingo, 18 de abril de 2010

Bajamos a segunda

Ya está aquí la 59 edición del Festival de Música y Danza de Granada. Ya ha pasado también el preceptivo ritual de la compra de entradas con todos sus componentes:  imposibilidad de acceder a la página, recomienzo sistemático de las operaciones y toda la mañana perdida; después, correo de Tick Tack Ticket pidiendo disculpas por los fallos, pero ni ocurriéndoseles compensar económicamente a los clientes por no cumplir su servicio. (Este año voy a ejercer el derecho al pataleo, aunque sé de sobra que no va a servir para nada y que ni van a contestarme).

El Festival de este año acusa con claridad la crisis: Del nivel alto, de mitad (superior) de la tabla de primera división de las últimas ediciones, hemos vuelto a bajar a segunda. Intérpretes de primer orden vienen, a la inaguración, la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar con Gustavo Dudamel, y Barenboim y la Staatskapelle de Berlín, ya casi preceptivos, a la clausura (en uno de los conciertos Barenboim será piano solista, no director y hará los dos conciertos de Chopin). Aparte, terminado el Festival más los conciertos extraordinarios de los profesores de los Cursos Manuel de Falla (feliz tradición reciente, que  prolonga el Festival con un miniciclo de cámara), un desconcertante concierto extra-extraordinario de Joan Manuel Serrat que no pega ni con cola (pero no está ya el festival de canción de autor Abril para vivir?)

Con el resto del Festival pasa lo que tantos años -a excepción de los últimos-: no está mal, pero no supone lo que se espera de un festival de verano de los más antiguos de Europa. Ante esta queja, tan reiterada ya, algunos directores del festival han respondido acusando de catetos que buscan nombres mediáticos a quienes la profieren. Buen intento, pero no: por suerte, Granada ya cuenta durante su temporada normal con intérpretes de sobrada calidad: desde el director titular de la OCG, Salvador Mas, a los directores invitados y solistas participan en ella. En el Festival, pese a quien pese, debería primar la excepcionalidad.

Sin ir más lejos, el concierto de abono de la OCG de ayer, fue una clara muestra la calidad media de la temporada, con unas excelentes interpretaciones tanto del Concierto en sol de Ravel como de la Sinfonía n.º 9 de Schubert a cargo de Mladen Colic, ganador de la 52 edición del concurso internacional de piano de Jaén y el director Guillermo García Calvo. El Festival tiene que ser un paso más, no una prologación del año.

Nota: Es posible que la actualización del blog se amplíe a los miércoles con algún suelto extraordinario.

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