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lunes, 24 de junio de 2013

Rubayat

Hoy he aprovechado mi último día de libertad (pero también de soledad) antes del curso para tomar un brunch en el centro: capuccino y huevos benedictine —que es un plato que siempre he querido probar—, acompañados de unas estupendas patatas fritas a tacos. Creo que si viviera permanentemente en EE.UU solo, mi esperanza de vida se acortaría notablemente. Durante el brunch, y antes en el metro, y luego en un Starbucks (creo que el éxito de estos locales en parte es la doctrina del más vale lo malo conocido que practica cualquier extranjero), me he dedicado a leer los Rubayat de Omar Jayyam (en la versión de Clara Janés y Ahmad Taherí). ¿Cuánto hacía que no leía un libro entero de una sentada? Los poemas son maravillosos, incluso a través de las veladuras (muy gruesas en este caso) de la traducción. Casi todos tratan sobre el carpe diem, cuya fuente clásica no queda claro si Jayyam conoció (aunque es posible que sí), pero, sobre todo, son una invitación continua a beber: el vino como fuente insuperable de gozo en una vida breve e incierta, de cuyo más allá nada se sabe. Por eso es especialmente emocionante el rubaí (131) donde Jayyam, que hasta ese momento ha puesto el vino sobre todas las cosas, incluida la piedad religiosa, dice:

Para alegrar mi corazón solía yo beber: 
junto a mi corazón estás y ya no bebo. 

También repite mucho una imagen muy poderosa: la tierra que pisamos, o el barro con el que se hacen las almenas o los cántaros están hechos con quienes nos dejaron, y pronto nosotros seremos también cántaro, almena o tierra para nuestros semejantes. Hay dos rubayat que me han gustado especialmente, el 54 y el 122:

Los que poseían la ciencia y la sabiduría,
suma de perfección, vela encendida de sus compañeros,
no pudieron hallar la salida de esta noche oscura,
contaron fábulas y se durmieron.

Esta rueda del firmamento donde estamos perplejos...
Sepamos que ejemplo de ella es la linterna mágica.
Una linterna mágica es el sol, y un farol el universo.
En él, nosotros, como figuras, estamos perplejos...

Como tenía mucha tarde por delante (es lo que pasa cuando haces un brunch) y hacía un calor tremendo (en la habitación de la residencia, en el piso 13 y sin aire acondicionado es impensable estar), también he aprovechado para leer los textos del sesión de mañana (la primera) del curso: uno de Herder sobre la idiosincrasia poética de cada pueblo (en su línea); otro que recoge todas las menciones de Goethe a la Weltliteratur en sus escritos; un poco más tarde, ya sentado en un banco del Boston Common (el parque más importante de la ciudad), otro más de Steiner, justamente sobre Goethe como traductor. Tengo que plantearme lo de comer temprano y no dormir siesta...

Hoy, al volver a ver el rascacielos más alto de Boston (de hecho, el más alto de Nueva Inglaterra), la Torre John Hancock, me ha impresionado mucho más que ayer, cuando lo vi por primera vez.

lunes, 18 de abril de 2011

Semana cultural antes de la Santa (y III)

El jueves 14, presentación del primer tomo de la Poesía completa de Javier Egea (Bartleby Editores) en la librería Nueva Gala. El (casi) todo Granada de del mundillo literario presente; los ausencias, igual de significativas. Morbo, expectación. La cosa no defraudó. El testaferro de la viuda, participante en la edición, enumeró, con voluntad de aclarar malentendidos y tergiversaciones, la sucesión de hechos en torno a los litigios por el legado del poeta tras su muerte y el intento de soslayar la publicación de su obra y poner bajo sospecha las actuaciones de la viuda. Desconozco la veracidad de sus afirmaciones, pero lo que decía sonaba contundente, y aludió varias veces a diversos juicios ganados. Hacía tiempo que en la presentación de un libro no se aludía de un modo tan crudo y claro a las relaciones entre lo escrito y lo real, en lugar de las habituales vaguedades y generalidades que no comprometen a nada. Después, sin poder quedarnos hasta el final (había varias botellas de tinto sobre una mesa con mantel, y otras de blanco enfriándose), Antonio Carvajal, Pepe Cabrera y yo nos subimos al Carmen de Rodríguez Acosta, a la inauguración de la exposición de retratos del fotógrafo Francisco Fernández. Decir que había lo de siempre, en este caso no es un demérito: pulcritud, composición, oficio y penetración psicológica en unos retratos impecables. Lo bueno de la exposición era que podías cotejar los retratos con los retratados, porque casi todos estaban allí.

El viernes 15, concierto de la OCG. Un programa breve (menos de una hora), pero exigente, compuesto por piezas para cuerda, densas y sombrías. El adagio y fuga de Mozart K 546 es una extraña meditación de su autor sobre Bach que hace que haya que rendirse a los tópicos sobre lo inabarcable de su genio. La obra casaba muy bien con la siguiente, las Tres piezas líricas de Berg, por lo que tiene de cotejo entre las dos escuelas de Viena y por subrayar sus evidentes lazos de continuidad. Por último, la Segunda sinfonía de Honegger , tan angustiosa y opresiva, liberada por fin en un final brillante con trompeta ad libitum añadida. La orquesta estuvo sensacional, matizada y finísima bajo la dirección de Arturo Tamayo.

domingo, 17 de abril de 2011

Semana cultural antes de la Santa (II)

El lunes 11, lectura del poeta Bruno Doucey en la Biblioteca de Andalucía. La cosa versaba sobre Lorca. En una primera parte, el poeta -un madurito interesante- leyó unas notas sobre La casa de Bernarda Alba (en francés, con alumnos de traductores haciendo de intérpretes), y luego leyó su largo poema Chant Funèbre pour Federico García Lorca, también en francés, esta vez sin ninguna traducción, pero acompañado por dos guitarristas. El autor leyó muy bien su obra, con timbrada emoción, y las guitarras, flamencas y un punto posmodernas, ayudaban a crear ambiente. Pero lo cierto es que se incidió en los tópicos lorquianos más obvios, además con un marcado carácter orientalista, esto es, la sempiterna fascinación del francés culto por la (supuesta) pasión andaluza, racial, de un Lorca junto a su (más supuesto aún) compromiso con las minorías, raciales y sexuales. La sala, una de las pequeñitas de la biblioteca, estaba abarrotada.

El martes 12, Metrópolis (Fritz Lang, 1927) en el Cine Club universitario. La última versión restaurada y remontada tras haber encontrado en una filmoteca de Buenos Aires fragmentos inéditos -cuyos intertítulos hubo que traducir del español al alemán original. Ciento cuarenta minutos. Espectacular. Del año 27, y luego a la gente Avatar le parece original y moderna. Escenas memorables, como cuando la gran máquina se convierte en Moloch devorador de hombres en la imaginación del protagonista; El estupendo McGuffin de la máquina como un reloj cuyas agujas hay que ajustar continuamente a las luces que se encienden (variante del castigo de Sísifo); el primer plano de la espalda del empresario dictador, que se encoge de hombros ante la suerte de sus semejantes; el sermón filmado sobre la Torre de Babel... La idea, tan perversa, de crear una Eva -referencia a La Eva futura- con la que pervertir la labor redentora de María (qué interpretación, la actriz, qué mutación de ángel a demonio)... El final, tan complaciente y ñoño, de reconciliación entre clases, no puede borrar la inquietud deshumanizada de toda la película, y la desadosegante volubilidad irracional de las masas. Y el célebre robot, cuyos primeros planos consiguieron darme miedo... En fin, que a pesar de la redundancia cansina de algunos momentos, que se hacían pesados (que probablemente necesitaban los espectadores de la época, menos hábiles en el lenguaje visual), fue una experiencia extraordinaria. El medidadior entre el cerebro y las manos ha de ser el corazón.

El miércoles 13, compra de las entradas para la 60 Edición del Festival de Música y Danza, y, por la tarde-noche, fallo del premio de Poesía Villa de Peligros. Las entradas, por una vez, resultó fácil y relativamente rápido comprarlas. Lo hice para la Tercera de Mahler, dirigida por Metha; la Segunda de Mahler y La Creación de Haydn por la Orquesta del Festival de Schleswig-Holstein -en la primera obra, acompañados por el Coro de la OCG; para la ópera Aynadamar (Lorca visto por extranjeros, una vez más, veremos en qué queda); y para el último de Barenboim, que tocará un concierto de Mozart y la Tercera de Bruckner, aunque no sé si finalmente podré ir.

sábado, 16 de abril de 2011

Semana cultural antes de la Santa (I)

La semana pasada la tuve tan repleta de actividades culturales que merece un resumen.

El viernes 8, concierto de Barbara Hendricks en el Auditorio Manuel de Falla. Una de las grandes sopranos de todos los tiempos, pero ya con una edad. Una gira crepuscular por lugares que no se la podían permitir en la plenitud de su carrera, imagino. Con todo, el concierto no fue ni mucho menos un bolo: dio un recital de dos horas que incluyó lieder de Schubert, Mahler, Barber y las Siete canciones populares de Falla. El resultado fue técnicamente impecable pero el instrumento, la voz, estaba al límite de sus posibilidades: pesante, metálica con tendencia a irse al registro grave. Mereció la pena. Dio tres propinas: Delibes, el Ave Maria de Schubert (una de sus grandes creaciones; precioso el pianissimi que hizo en la última repetición), y un espiritual negro. El espiritual fue sobrecogedor y perfectamente apropiado para las condiciones actuales de su voz. Si hubiera venido con un recital de espirituales hubiera sido un concierto para la historia de la ciudad; con todo, lo es, en cierta medida.

El sábado 9 fuimos a Andújar a la comunión del sobrino de Rafael, que la hacía solo, el pobre, porque en mayo, en Jaén, un alérgico al olivo solamente puede huir de la provincia. No es un acontecimiento cultural público, aunque las anécdotas darían para un post mucho más interesante que el presente. Cantaron el propio Rafael y un grupo de amigos; uno de ellos, Conchi, acompañó con una viola. El cura sacó esa agresividad territorial que aflora en algunos sacerdotes cuando se acerca alguien de fuera a su parroquia, en lugar de agradecer el posible enriquecimiento, y trató de boicotear el acto: primero dijo que para qué cantar en latín habiendo tantas canciones bonitas en español -para que cantar a Mozart estando Gabaráin, vaya-; esto lo dijo bajo un enorme zócalo del altar mayor con un lema en latin. Luego suprimió alguna de las obras que traían preparadas porque él ya tenía canciones previstas. Previstas para cantarlas él solo, a voz en cuello, como si estuviera oficiando una Misa Negra, esto es, una parodia de la Santa Misa. La combinación fue, cuando menos, peculiar.

La misma tarde del sábado, directamente desde el banquete de la comunión, sin pasar por casa, volvimos al Auditorio a escuchar al Cuarteto Ensemble Vega y a Antonio Carvajal, que interpretaban Las siete palabras de Cristo en la cruz de Haydn. Carvajal leyó sus poemas sobre las Siete palabras precediendo a cada uno de los movimientos que Haydn compuso ilustrarlas musicalmente (más la Introducción y el Terremoto finale). Maravilloso: Antonio recitó espléndidamente, sobrio, contenido, claro, despacioso, grave y solo. La versión de la obra para cuarteto (Haydn realizó hasta tres: para orquesta y coro, para orquesta sola y para cuarteto de cuerda), resulta la más apropiada para nuestra sensibilidad contemporánea, por la reducción que implica de todo el discurso musical a sus líneas maestras y su mínima expresión, lo que hace además, que aflore de modo más claro la lógica de la obra y su relación con el texto. El cuarteto estuvo soberbio, preciso y matizado.

El domingo 10, como colofón a un día dedicado a reponernos de la intensidad del anterior, fuimos a ver El discurso del Rey (Tom Hooper, 2010). Bonita, emotiva, simpática, decorosa; quizá no mucho más. Perfecta en cualquier caso para una tarde tranquila de domingo que culminar con un helado en Los italianos.

sábado, 12 de junio de 2010

Ileż długich sierpni


Por fin se ha publicado la antología en polaco de poetas granadinos Ileż długich sierpni. Antologia poetów Grenady, en español: Cuántos agostos largos. Antología de poetas granadinos. (Cracovia: Akademicka, 2010). La cuestión es que dicha antología va con un prólogo mío. Es una cosa curiosa ver traducido un texto propio al polaco.

 Para que os hagáis una idea.

Los poetas elegidos son: Elena Martín Vivaldi, Trina Mercader, Antonio Carvajal, Rafael Juárez, Francisco Acuyo y Antonio Mochón. La labor de traducción ha corrido a cargo de un grupo de estudiantes de la Universidad de Granada coordinados por la profesora Joëlle Guatelli-Tedeschi, y otro de la Universidad de Cracovia dirigido por Xavier Ferré.

Mañana me voy con Rafael a Sevilla a escuchar a Mariola Cantarero debutar en La Traviata, así que tanto esta entrada como la del domingo aparecerán de forma programada.

domingo, 25 de abril de 2010

Peligros y el Día del Libro

Ayer, como lleva pasando ya desde hace cinco años, presenté la entrega de premios del certamen literario de los centros educativos de Peligros, así como la del Premio Andaluz de Poesía de la misma localidad, que celebra ya su XXV edición. Y como ya ha sucedido otras veces, siempre hay algún poema de entre los premiados más pequeños que me sorprende por su frescura e imaginación. Y eso que no no soy de los que mi(s)tifican la infancia ni reivindican ésta como el estadio de la creatividad absoluta al que hay que volver; pienso más bien que los niños, en general, son pedestres y prosaicos, realistas: quieren ser mayores. Sea como fuere, el caso es que este año los poemas estaban dedicados a la lectura, y la primera premiada, una cría de primero de primaria, leyó un poema precioso, cuyos dos últimos versos (los únicos que recuerdo), van a ser a partir de ahora mi divisa. Aparezcan aquí como celebración del Día del Libro (lástima que no pueda reproducir aquí el entusiasmo puro con que los recitó):
Si me tocara la lotería
Me compraría un libro ¡cada día!
(Por circunstancias de trabajo, la publicación de ayer no se produjo -y en general se ha alterado el plan previsto de entradas-. Espero compensar con otro breve extraordinario el próximo miércoles)

sábado, 13 de junio de 2009

Categorías

Hace poco, un poeta contó en un acto público la anécdota que le había inspirado un poema: en el Cabo de Gata cogió un esqueje de cactus del borde de una carretera para trasplantarlo en una maceta en su casa y se pinchó. Entonces, otro poeta que estaba con él apostilló que también había cogido un esqueje de cactus en Almería del borde de una carretera para trasplantarlo a una maceta. Que el hecho de que un poeta coja una flor de un camino para ofrecérsela a la amada es un lugar literario, pero que se veía que ahora los poetas no cogían flores sino cactus, que lo hacían en una carretera, no en un camino, y no para dárselo a una amada sino para trasplantarlo en una maceta. Y que la coincidencia entre ellos dos permitía elevar la anécdota a categoría. Esto provocó las risas del público.

Tenía razón. Es una definición magnífica de la poesía que hacen: un trozo de cactus cogido de una carretera trasplantado a una maceta propia. En efecto: una auténtica categoría crítica, estética, moral, vital.

sábado, 23 de mayo de 2009

Tener razón

Cuando en determinados asuntos, sobre todo si son polémicos, la realidad le da a uno palmariamente la razón, yo en particular tiendo a sentirme más como abismado y vertiginoso que contento y en paz. Casi no daba crédito cuando me he enterado de que el propio LGM en persona ha saltado a la palestra contra Gamoneda descolgándose con unas declaraciones descalificatorias nada menos que a la CNN. Según parece, estas incluían valoraciones del tipo bufón del reino, Cervantes sin lectores o similares. No obstante, no he conseguido encontrar nada concreto, ha sido una noticia que me ha dicho una persona en particular. Agradeceré a alguien que me proporcione algún enlace o fuente razonable.

Un aspecto interesante de las descalificaciones de esta gente es el carácter absolutista de buena parte de ellas: no lo entiende nadie, no lo lee nadie... (no es la primera vez). Me recuerdan a Anson cuando dice "España desaprueba tal cosa", o "El pueblo español se echó a la calle para apoyar a la Guardia Civil"... Los extremos se tocan. Dan ganas de decir lo obvio: no lo leerás ; no lo entenderás tú.

martes, 19 de mayo de 2009

Benedetti, Gamoneda, y la poesía

Leo en El Mundo (información no disponible en la web) que Antonio Gamoneda, en la presentación de su último libro y ante las preguntas de los periodistas, ha dicho (con el máximo afecto a su persona -"un hombre necesario", "un ser admirable"-), que Mario Benedetti le parecía un "poeta menor". Las razones de este juicio tienen que ver con registro de lenguaje empleado por el uruguayo. Explica Gamoneda: "La palabra meramente informativa se puede encontrar en las columnas de periódicos, en televisión y hasta en los púlpitos, pero la poesía para mí es otra cosa. Menos evidente. Le pasa lo mismo a sus epígonos, cuya escritura no se incluye dentro de la verdadera modalidad esencial del pensamiento poético."

Independientemente de que lo dicho por Gamoneda sea discutible, que lo es, creo que resulta pertinente. No tanto por la cuestión formal a la que se refiere: creo que la Poesía es como la Casa del Padre: tiene muchas moradas, y caben en ella multiplicidad de registros, incluido el coloquial (y los antipoemas de Nicanor Parra, si vamos a ello). El problema de fondo es cuando desde determinados círculos poéticos que dominan las instituciones se nos quiere hacer creer que la citada poesía de tono coloquial, urbano, irónica, próxima al chiste y al cantautor, es la única que existe, y que otros poetas son necesariamente cursis, engolados o rancios (ver más abajo la réplica a las declaraciones de Gamoneda). Por eso Gamoneda, que sabe lo que dice, habla de los "epígonos" y no sólo de Benedetti.

Sin duda el tipo de poesía coloquial del que habla Gamoneda tiene mucho éxito de público -dentro de los límites inherentes al género-, pero me temo que es justamente en función de su coloquialidad y su prosaismo: resulta fácil de leer y, a la postre, fácil de entender. Como dice mi amigo Juan Varo, se trata de una poesía para quienes no les gusta la poesía ni el esfuerzo que implica su lectura; nótese que esta idea corre parejas con la de Gamoneda: quizá sí sea poesía pero, en ausencia de otras, se vuelve un sucedáneo light para consumo rápido y de digestión (satisfacción) inmediata; es decir: mera cultura de masas o, peor aún midcult. Y me temo que, desde el punto de vista de "los epígonos", la defensa de esta poesía light constituye una coartada con la que justificar la propia mediocridad en su quehacer poético, toda vez que elaborar este tipo de poesía es tan fácil como leerla y sólo se tiene en pie recurriendo, obsesivamente, casi histéricamente, una y otra vez a los modelos. Estos tuvieron su razón de ser en un determinado contexto histórico, pero a la quinta generación que sigue empleando el mismo tono coloquial, de perdedor simpático, irónico, chistoso, trastocando frases hechas y lanzando piropos prosaicos, ya resulta grotesto. No obstante, esto les ha permitido a algunos instalarse en el status de poeta sin apenas esfuerzo, reptiendo una y otra vez los mismos trucos, y sacar libros al mundo como buñuelos, según decía Cervantes.

De ahí la respuesta a Gamoneda por parte de "los epígonos", en este caso representados por Benjamín Prado y Chus Visor, característicamente matonil -contrastando con el respeto de Gamoneda-, y que también recoge El Mundo: "A Mario (ah, la familiaridad con los grandes, tan benjaminiana) no le hizo falta, como a otros, obtener el Premio Cervantes para alcanzar lectores, ni popularidad. [...] Hay ediciones en que se lo dan a poetas de segunda división como es el caso de Gamoneda, un ser sujeto al techo por telarañas y al que no entiende nadie. [...] Puede que Benedetti no sea Cernuda, pero comparado con Gamoneda es el Barça frente al Alcoyano". No es sino la reacción de defensa del propio status amenazado. Hay también en la réplica una referencia , inevitable, a Ángel González, el otro gran totem sagrado del grupo y justificador de esta poética y al hecho de que tampoco le dieran el Cervantes.

Por poner otro ejemplo: no hay más que observar los poemas que han colocado en los autobuses con motivo del Festival Internacional de Poesía de Granada, gestionado, por supuesto, por "los epígonos". Todos ellos, independientemente del autor, se caracterizan por lo dicho: empleo de un lenguaje comunicativo inmediato, ningún tipo de desvío en la sintaxis y una idea común y fácil de asimilar: lo único que ellos mismos son capaces de entender y de asimilar. Léanlos y verán cómo es cierto lo que digo.

El trasfondo es un resentimiento oculto hacia la grandeza de miras, un descreer de la posiblidad de la belleza y lafuerza de la poesía: porque todo esto cuesta esfuerzo y aleja de la fama fácil y el vivir del cuento, que no de la Poesía.

sábado, 18 de abril de 2009

Semana cultural de locos

A veces, Granada es una ciudad angustiosamente cultural. La agenda para esta semana incluía algunos días más de una actividad por soirée, por supuesto incompatibles.

El martes había un homenaje a D. Emilio Orozco (una de esas figuras que no pueden mencionarse sin el don); incluía una conferencia de su discípulo Antonio Sánchez Trigueros y luego un recital de poemas barrocos a cargo de los poetas Antonio Carvajal y Juan Carlos Friebe, Dionisio Pérez, Ada Almeida y un servidor: Góngora, Quevedo, Lope, Pedro de Espinosa, Luis Carrillo y Sotomayor, Soto de Rojas, Luis de Arguijo y Camões. Ese mismo día, también había una lectura de la poeta Ángeles Mora: divisi de amigos y conocidos.

El miércoles continuaba el homenaje a D. E. O. con una mesa redonda de cardenales hablando del Papa Magno que fue: Juan Carlos Rodríguez, Antonio Sánchez Trigueros, Ignacio Henares Cuéllar y Domingo Sánchez Mesa. Pero es que en la Catedral se podía escuchar uno de los conciertos más importantes de los últimos años en la ciudad, Festivales incluidos: El Gabrielli Consort con su director Paul McCreesh presentaba su último disco, interpretando algunas obras de éste gratis total. Yo, ay mísero de mí, ay infelice, estaba resfriado. Y no fui. Un concierto así en Granada requiere, como mínimo llegar un poco antes de una hora antes (mi teoría es que hay un momento de coupure en el sentido althusseriano del término: previo a éste hay una cola de cuatro gatos melómanos irredentos y parece que no va a acudir nadie más pero, llegado un instante concreto, te paras a atarte un zapato y cuando te incorporas la cola le da la vuelta a la Catedral). Ese día, aparte de frío, llovía sin clemencia: no era para estar guardando cola a la intemperie ni luego estar sentado en una Catedral de belleza tan fría. Me lo perdí y lo lamentaré el resto de mi vida, porque de momentos como estos es de lo que la vida verdadera está hecha. Por lo menos esa noche vi en casa una de las mejores películas de que he disfrutado en mucho tiempo: Los increíbles.
El jueves, Juan Varo presentaba un libro sobre cine a las 19:30, y a las 20:00, la poeta María Victoria Atencia daba un recital en el ahora hotel Palacio de los Patos. Dos excelentes citas a las que tampoco acudí: seguía haciendo frío y yo no me encontraba mucho mejor. Vi un corto anejo a los increíbles: Jack-Jack attack: lo que le sucede a la canguro con el crío pequeño mientras la familia se halla batallando en la isla del malo: no desmerece a la película.
A esto hay que sumar las actividades particulares del viernes, de carácter personal, y lo de hoy, sábado, que requiere de una nueva entrada.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Un poema de terror

En el recital del otro día se leyó un poema de Juan Ramón que me resultó muy sugestivo e inquietante mientras lo escuchaba. Luego, en casa, lo releí y confirmé la impresión. Se trata de un poema con anécdota y me recordó, en su mezcla decadente de erotismo, ensueño, amenaza y muerte, a algunos pasajes de Drácula y, como ellos, me produjo hasta un cierto escalofrío. Creo que podría hablarse de un poema de terror en toda regla, y se me ocurren pocos precedentes (por lo general, en ellos lo lírico supera a lo terrorífico). Aquí el equilibro es perfecto. Lo copio a continuación. Pertenece al libro Jardines lejanos, en la sección "Jardines galantes".

Somos tres: Magdalena, Francina
y yo. Nadie nos ve... Las estrellas
están tristes. La luna ilumina
de tristeza el blancor de las bellas.

Huele a rosas abiertas. Los gnomos
de las fuentes en luz, han huido...
Magdalena, Francina y yo, somos
la visión de este parque dormido.

...Yo no sé lo que somos... Las bocas
de ellas ponen su fiebre en la mía.
Tengo miedo... Parecen dos locas
que me quieren volver la alegría.

Tengo miedo... Sus bocas me hieren
como bocas de víboras... Rojos
fuegos tienen sus ojos... ¡Ay! quieren
que esta noche yo cierre mis ojos...


viernes, 20 de marzo de 2009

La música de Juan Ramón Jiménez

El pasado miércoles, la Cátedra Federico García Lorca organizó un acto precioso, una de esas ideas a la vez originales y evidentes que al verlas materializadas nos hacen pensar cómo no se han hecho antes: aprovechando que dos libros de la poesía primera de Juan Ramón Jiménez (Arias tristes y Jardines lejanos) incluyen al comienzo de sus distintas secciones las partituras de algunas piezas musicales (característicamente lánguidas y de salón) a modo de cita con la que marcar el tono de los poemas, se montó un concierto-recital consistente en interpretar dichas obras y leer algunos poemas de cada sección. La música (Elogio de las lágrimas, Serenata, Tú eres la paz, de Schubert, la Gavota de Gluck, Dolor sin fin de Schumann y una Romanza sin palabras de Mendelsssohn), casaba a la perfección con los poemas de triste dulzura y romanticismo un punto ingenuo del primer Juan Ramón:

Un piano ha llorado, a lo lejos,
la serenata de Schubert

El piano que ha llorado
la divina serenata,
me ha matado dulcemente
en la noche perfumada.

Y al triste son de sus notas,
muerto y solo con mis lágrimas,
he descendido al jardín
a consolar a mi alma.

Dulce piano, ¿qué tienes
dentro de ti, que así matas
al corazón que te escucha
tras la entreabierta ventana?

¿Qué es eso que desde ti
tan tristemente me llama
y me hace bajar llorando
al jardín lleno de almas?

La noche sufre en silencio;
tibia noche de nostalgias
¡qué amarga es tu primavera
de brisas y de fragancias!

¿Quién piensa en el cuerpo? Todo
esta noche tiene lágrimas,
las estrellas están tristes,
la luna muerta, y el agua

de la fuente llora tanto
que da fatiga escucharla:
lloraré como la luna
y las estrellas y el agua.

Hay que llorar... El piano
preludia ya otra sonata;
mi corazón siente frío;
noche, llévate mi alma

a donde vayan las notas
del piano, a donde vayan
tus tenues brisas, a donde
vayan tus finas fragancias.


Para terminar, y conmemorando el centenario de la muerte de Albéniz, se recitó el impresonante poema escrito por Juan Ramón a la muerte de aquél, "A Isaac Albéniz en el cielo de España", uno de cuyos versos dice: "Sevilla, Triana, El Puerto...", y a continuación se interpretó, de Albéniz, justamente Sevilla, Triana y El Puerto, a las que se sumaron para concluir el concierto, Rondeña, y Polo.

El recitado de los poemas corrió a cargo de quien tuvo la idea, a la sazón director de la cátedra, Antonio Carvajal. Los pianistas fueron Javier Cembellín y Belén González Domonte. Es de justicia señalar, sin menoscabo de la magnífica interpretación de aquél, que la pianista estuvo soberbia, una de las mejores interpretaciones que yo haya escuchado en tiempo: fraseo elegante y giusto en el Gluck, para cambiar completamente de atmósfera (pedal y ensoñación) en Schumann; y Albéniz... Ah, Albéniz: casi increíble la limpieza y precisión sonámbula de toda la trabazón de filigranas diabólicas de la Rondeña. Una velada para recordar. Que haya muchas más, amén.

lunes, 16 de febrero de 2009

Los libros del ciclo Neruda

Y como estaba previsto, el pasado viernes se presentaron los dos libros auspiciados por el Ayuntamiento de Peligros para conmemorar el teatro: la antología poética de Pablo Neruda Se desata mi voz, y la selección de catorce poemas inéditos en homenaje a Neurda Corazón de casa.


Fotografías tomadas de Rafa Simón, autor del diseño y maquetación de ambos libros.

Por un momento pensamos que la antología no estaría lista para la presentación, pero al final lo estuvo. La sensación de tener entre las manos el libro impreso que uno mismo ha elaborado, "fresco de tinta y tierno de papel", como dijo el propio Neruda, produce un entusiasmo, una alegría del espíritu difícilmente descriptible.


En la presentación, leyeron su poema inédito algunos de los autores participantes en Corazón de casa. Después, yo mismo leí algunos poemas de Neruda. Quedó un acto emotivo y vibrante: una hermosa celebración de la poesía.

Tras esto, el sábado, se clausuraron los actos del ciclo con la entrega de premios a los concursos convocados de cartas de amor y micropoemas por SMS, una intervención de los alumnos de los distintos centros educativos de Peligros y un concierto a cargo del grupo Trovamundos. El teatro de Peligros, esa suerte de trasatlántico de la cultura, ha soltado definitivamente amarras.

viernes, 13 de febrero de 2009

El calendario de las preguntas de Neruda

Aparte de todas las actividades (que no son pocas), el Ayuntamiento de Peligros quería también que el calendario que reparten todos los años entre los vecinos y allegados al pueblo tuviera relación con Neruda y el teatro. La idea de partida era la evidente: un poema por mes con su correspondiente ilustración. Después de desechar el desarrollo más obvio de la idea, esto es, poemas alusivos a las estaciones, entre otras cosas porque los que iba encontrando tendían a ser muy largos y no me gustaba la idea de poner fragmentos, se me ocurrió utilizar una de las obras póstumas de Neruda, El libro de las preguntas, una colecciónde poemas breves y deliciosos (que a veces lindan con la greguería) construidos a base de preguntas. La justificación de por qué estos poemas para un calendario está en este texto que le sirve de pórtico. A partir de aquí, Rafael se encargó de realizar doce preciosas ilustraciones (verdaderas metáforas visuales al hilo del texto) y diseñar el calendario en general acorde con la imagen del teatro. Y así nos salió El calendario de las preguntas de Neruda:

Fotos tomadas del flickr de Rafa Simón

Si queréis uno, podéis pedírmelo a mí o pasaros por el Ayuntamiento de Peligros.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Pablo Neruda diseñado

Como dije -será de las pocas veces que completo algo que anuncio que haré en el blog- os incluyo aquí un programa de todas las actividades que conseguí programar para Peligros. El folleto está diseñado por Rafa Simón. Él ha sido el responsable de todos los diseños del ciclo: logotipo del teatro, cartel, calendario de mesa, folleto con la programación y cubiertas de los dos libros (así como su maquetación).


Con el logo, Rafael ha conseguido algo increíble: aúnar la idea de teatro (a través de los dos globos de texto, o bocadillos, que dialogan) y la "N" de Neruda en un único concepto de soberbia composición:

A partir de esta composición matriz, ha ido diseñando el resto de piezas. Los colores, claro está muy evocativos de Chile, con ese toque amarillo que también remite a España (a la que tanto amó y cantó Neruda) como hermanamiento cromático de ambos países.


Del calendario, que tiene su historia, y de los dos libros, hablaré (y mostraré imágenes) en próximas entregas.

Final del ciclo

Termina por fin el ciclo de actividades organizado para conmemorar la inauguración del teatro Pablo Neruda de Peligros, que he coordinado y que tantos quebraderos de cabeza y tiempo invertido me ha supuesto. Esta tarde, Antonio Sánchez Trigueros, catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad de Granada, pronuncia la conferencia "Pablo Neruda, poeta universal". Mañana, Juan Mata, profesor de la Facultad de CC. de la Educación, llevará a cabo un recital (de poemas de Neruda, claro) bajo el título "Las cosas me lo dijeron todo". Lo acompañarán Inmaculada Águila, soprano, y Patricia Latorre (piano), que interpretarán diversas canciones sobre poemas de Lorca. El viernes se presentan los libros Corazón de casa, una recopilación de catorce poemas inéditos de jóvenes poetas en homenaje a Neruda llevada a cabo por Alejandro Pedregosa, y Se desata mi voz, antología poética de Neruda elaborada por mí mismo. Y se acabó.

En cuanto vuelva de la conferencia de esta tarde, a cuyo ponente me encargo de presentar, cuelgo el programa, aun a toro pasado, para que os hagáis una idea de lo acontecido, y algunas otras cosas relacionadas.