domingo, 4 de abril de 2010

El concierto

En El concierto, Radu Mihaileanu alcanza el difícil logro de construir una comedia sobre un trasfondo trágico -en este caso, las consecuencias terribles de la represión comunista en tiempos de Breznev- y conseguir que resulte divertida pero que, a la vez, permita comprender todo el alcance de la tragedia en cuestión precisamente porque ésta se filtra o se perfila a través de lo cómico. El resultado es una película emotiva y vibrante, que nos recuerda el mensaje, siempre oportuno, de que las personas concretas pueden conseguir que prevalezca la dignidad, la justicia y la esperanza aun en las peores situaciones.

La película es tan vital y sincera, que consigue que nos olvidemos de que quizá adolece de cierta ingenuidad, o sentimentalismo, o de que el planteamiento de la trama no resulta especialmente novedoso. No obstante, desde el punto de vista formal es impecable: baste con recordar el montaje del concierto, soberbio; o las magníficas interpretaciones de los actores.

Al final, como en broma y entre risas, emoción y un trasfondo continuo de tristeza, El concierto consigue transmitir (de forma mucho más eficaz, a mi juicio, que la tramposa La vida de los otros) el sufrimiento de tantas personas durante el terrible siglo XX, cuyas peores atrocidades, cometidas en nombre de abstracciones y futuribles, algunos parecen, hoy día, añorar.

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