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martes, 5 de agosto de 2014

La estupidez recurrente del nacionalismo

Hay por ahí una frase tópica, como de pintada callejera, que dice que el fascismo se cura leyendo y el nacionalismo viajando. No es cierta, claro, porque el problema de fondo, la idiotez, no se cura tan fácilmente. De todas formas, leer, si no curativo, al menos resulta ilustrativo (al igual que viajar), para alguien desprejuiciado, sobre la pervivencia de la peste del nacionalismo.

Leo en el excelente ensayo de Margarte MacMillan 1914. De la paz a la guerra (Madrid, Turner, 2013) los problemas que conllevaba el auge del nacionalismo en el Imperio austrohúngaro en las décadas previas a la I Guerra Mundial. Conforme avanzaba en la lectura, no daba crédito: exactamente (pero exactamente), las mismas miserias y estupideces que padecemos los ciudadanos de la España de hoy a costa de los nacionalistas. Cito a MacMillan por extenso a continuación.

Para empezar, aparece la idea de aprovecharse de los momentos de debilidad del Estado en lugar de contribuir a su recuperación y fortalecimiento:

La aristocracia húngara y los nobles de menor rango que dominaban la sociedad y la política tenían un elevado concepto de su idioma [...] su historia y su cultura [...]. [E]n 1867 aprovecharon la aplastante derrota sufrida por el imperio austriaco a manos de Prusia para negociar un nuevo acuerdo con el emperador, el famoso compromiso (p. 285).

Desde ese momento, la eficacia en el gobierno se ve mermada por cuestiones formales. Por ejemplo, las delegaciones se reunían para los acuerdos necesarios "pero, a insistencia de los húngaros, solo se comunicaban por escrito, para no dar la impresión de un gobierno compartido. [...] Las cuestiones financieras y comerciales se renegociaban cada diez años, y por lo general daban lugar a dificultades." (p. 285)

El "Compromiso", que daba carta de  naturaleza a la autonomía húngara dentro del imperio, desató el despilfarro chauvinista:

En un principio los húngaros estuvieron encantados con el compromiso [luego, claro, querrían más], y hasta iniciaron la construcción de un nuevo edificio en Budapest para el parlamento. "No se precisa de cautela, cálculo ni ahorro", le dijo el primer ministro húngaro a su arquitecto, que se lo tomó a pies juntillas. En el momento de su terminación, el edificio del parlamento húngaro, [...] en cuya decoración se emplearon cuarenta kilos de oro, fue el mayor del mundo (p. 286).

Pero lo que ocurría dentro era igual de desmesurado, según refiere MacMillan: "La política era el deporte nacional, y los húngaros jugaban para ganar, empleando entre ellos una retórica hiriente [...] Cuando esto empezaba a aburrirles, la emprendían contra Viena." (p. 286).  Bastaría cambiar "Viena" por "Madrid".

El ejército multinacional del Imperio austrohúngaro tenía una organización racional, razonable y eficaz

en que el tema de los idiomas se abordaba con sensatez: los soldados debían conocer las voces de mando y la terminología técnica básica en alemán, pero se les ubicaba en regimientos de soldados que hablaran el mismo idioma; por su parte, los oficiales debían aprender el idioma de los soldados a su mando. Se dice que durante la guerra un regimiento descubrió que el inglés era la lengua más común y decidió emplearla (p. 280).

Esta organización comenzó a erosionarse por las pretensiones nacionalistas, que priman lo simbólico sobre lo lógico:

Sucesivos líderes políticos húngaros y sus seguidores exigían medidas encaminadas a que una buena parte del ejército de la monarquía dual fuera húngaro, con regimientos conformados exclusivamente por húngaros, comandados por oficiales húngaroparlantes y presididos por el pabellón húngaro. Esta concepción daba al traste con la eficiencia y unidad del ejército (p. 286).

Todo intento de concordia o apaciguamiento, ayer como hoy, suele soliviantar más los ánimos nacionalistas:

En 1903, cuando Francisco José trató de calmar los ánimos mediante una declaración anodina sobre que sus fuerzas armadas favorecían el espíritu de unidad y armonía y trataban con respeto a todos los grupos étnicos, lo único que logró fue echar más leña al fuego de los nacionalistas húngaros de Budapest (pp. 286-287).

Sin embargo, al mismo tiempo que reclaman su diferencia, los nacionalistas húngaros ven con alarma cualquier intento nacionalista dentro de su comunidad imaginada (esto me recuerda a la célebre anécdota de Rahola negando a los nacionalistas araneses lo que ella le reclama a su vez):

En 1895, se convocó en Budapest un congreso de nacionalidades para exigir que Hungría se convirtiera en un estado multinacional. Los húngaros reaccionaron con alarma e indignación. Ni siquiera el relativamente liberal Tisza podía aceptar que hubiera dentro de Hungría otras naciones con aspiraciones nacionales legítimas (p. 287).

Al igual que hoy en España, entonces en el Imperio austrohúngaro,

la ola de nacionalismo dio lugar a interminables e insolubles enfrentamientos por las escuelas, los empleos y hasta por las señales de tránsito. Una pregunta del censo que pedía a las personas dejar constancia de su lengua materna se convirtió en un indicador de la fuerza de las nacionalidades, ya que los grupos nacionales publicaron anuncios en los que instaban a los censados a dar las respuestas "correctas" (p. 288).

Poco a poco, las diversas etnias, culturas o nacionalidades fueron enconándose en su furor nacionalista hasta que cuestiones de detalle del tipo descrito más arriba (y tan habituales en España) dieron lugar a incidentes más graves:

En 1895, el gobierno austriaco se derrumbó, porque los germanoparlantes se opusieron a admitir en paralelo clases de esloveno en la enseñanza secundaria. Dos años más tarde, el conflicto entre checos y alemanes por el empleo del idioma checo en asuntos de gobierno en Bohemia y Moravia condujo a la violencia callejera y a la caída de otro primer ministro. [...] Entretanto, había estaciones nuevas de ferrocarril que permanecían sin nombre porque no se lograba llegar a un acuerdo sobre el idioma a utilizar (p. 288).

Y más: "Un aire de irrealidad lo invadía todo -decía Henry Wickham Steed, periodista británico destinado en Viena-. La atención pública se centraba en asuntos superficiales: una riña en la ópera entre un cantante checo y otro alemán..." (pp. 288-289).

Como resultado, la política se volvió inoperante para cumplir su función principal: resolver los problemas de los ciudadanos.
Las diferencias nacionales no solo condujeron a la descomposición del comportamiento público, sino también a un estancamiento cada vez mayor de los parlamentos de la monarquía dual. Los partidos políticos, divididos como estaban por atender en esencia a su etnicidad y su idioma, se preocupaban fundamentalmente de fomentar los intereses de su propio grupo, o de bloquear los de los demás [...] [E]l obstruccionismo se convirtió en una práctica común (p. 289).

Finalmente, MacMillan habla de la burocracia que todo esto generaba, "ya que los partidos utilizaban los nombramientos para premiar a sus seguidores, con la consiguiente multiplicación del volumen y coste del sistema" (pp. 289-290).

Existe un libro de Sosa Wagner coescrito con su hijo, El estado fragmentado. Modelo austrohúngaro y brote de naciones en España (Madrid, Trotta, 2006), donde se abunda en este paralelismo. Yo, en realidad, no pretendo establecer ningún paralelismo entre la España actual y el final de Imperio austrohúngaro (estos paralelismos históricos, si bien pueden resultar iluminadores, también son peligrosos) ni extraer ninguna moraleja. Tan solo constatar con melancolía que el nacionalismo y sus estupideces, al margen de circunstancias históricas, no parecen remitir, antes al contrario, y que los seres humanos no escarmentamos.










domingo, 12 de septiembre de 2010

Stieg Larsson, los hombres, las mujeres y el progresismo de hoy

Acabo de terminar La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, la segunda parte de la trilogía de Stieg Larsson. Después de leer el primero hace más o menos un año, no estaba seguro de querer leer ninguno más: me había entrenido, pero no me había entusiasmado; y no son breves. Comencé éste por curiosidad y tengo que admitir que me enganché. Engancha y divierte, qué duda cabe, a pesar de algunas prolijidades y trampas.

Ahora bien. Desde un punto de vista ideológico, se trata del libro más socialdemócrata -en la acepción irónica que emplea Arcadi Espada-, más políticamente correcto que he leído en la cuestión de las relaciones entre hombres y mujeres (que es el tema que vertebra la trama de los dos libros que yo he leído hasta ahora). Está al borde de la parodia, pero no lo es. Es más bien un síntoma.

Los principios fundamentales del progresismo en materia penal, a saber, la presunción de inocencia, el derecho a defensa y a juicio justo, y que la pena por un delito no implique castigo físico, no rigen en él para los hombres en relación con las mujeres. Sencillamente porque los hombres son culpables ontológicos. La injusticia secular que han cometido anula culaquier posibilidad de ser injusto con ellos: es imborrable, un pecado original sin Dios que pueda redimirlo. Lo que tanto odia la progresía, el ataque preventivo y el "algo habrá hecho", es, sin embargo, aplicable a los varones. Por eso en la novela una mujer policía, garante de la Ley, puede abofetear a un colega por un insulto, en lugar de denunciarlo, mientras que una situación opuesta sería un acto atroz de violencia de género. Por eso la protagonista puede torturar a un ser humano: el hombre era un putero que se acostaba con mujeres menores. Los únicos hombres que pueden librarse (el grupo de protagonistas buenos, incluido un boxeador cuya fuerza bruta es necesaria en el desarrollo de la trama) son los que asumen su culpa y se pasan toda la novela pidiendo, literalmente, perdón por si un comentario ha podido ser sexista, y subrayando la absoluta libertad e independecia de sus compañeras de aventuras.

En lugar defender el argumento de razón, de progreso, de que los hombres constituye una abstracción -hay este hombre o aquel hombre-, y que por tanto este hombre o aquel hombre no son responsables de la la conducta volenta de aquel otro hombre o este otro hombre, cierto progresismo actual se siente fascinado por esa suerte de injusticias o derechos atávicos de grupo, producto de una no menos atávica injusticia histórica. Historicismo, grupo -colectividad-, injusticia (¿rémoras de un marxismo al que todavía se apela de modo subconsciente?): es lo que justifica en mayor o menor medida, a los ojos socialdemócratas a nacionalistas, terroristas no occidentales y a las mujeres. La culpa del varón mítico; la culpa de un Occidente no menos mítico.

La idea seminal que subyace a esta novela es misma que ha hecho posible en España una Ley, real, material, como la de Violencia de Género, donde un varón es culpable per se. Puedo imaginar a Bibiana Aído leyendo La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y disfrutando con delectacción y diciendo para sí, "tooma" cada vez que una mujer propina una patada o un insulto a un varón, que lo merecía, por presuntuoso. Porque la novela está concebida para eso.

jueves, 29 de julio de 2010

Justicia poética nacionalista

El parlamento de Cataluña, en una sugestiva forma de justicia poética, acaba protegiendo a las especies animales no nacionalistas: dado que el nacionalismo se dirime en lo simbólico y lo cultural, y la relación entre los animales y los seres humanos en dicho ámbito rara vez acaba bien, al tratar de esconder las supuestas manifestaciones que vinculan Cataluña con el resto de España y, al mismo tiempo, tratar de resaltar las que ilusoriamente la apartan, la Generalitat protege al toro españolista y condena al bou catalán y al cerdo de la butifarra; si pudiera discriminarse entre los cerdos que producen el españolísimo jamón serrano y los de la butifarra, los primeros estarían ya gozando de una imnunidad sobrevenida bajo la forma de prohibición. Los animales rotulados en catalán han tenido, en este caso, oh, sorpresa, mala suerte en Cataluña. Paradojas del nacionalismo.

domingo, 13 de junio de 2010

Azúa, Rivas, Suso de Toro: Guión de trabajo autónomo

Una de las innovaciones docentes que nos trae Bolonia son los Guiones para el trabajo autónomo. Éstos consisten en una serie de actividades que se proponen al alumno y al final de las cuales se supone que ha aprendido algo (Bolonia hace hincapié en que el alumno debe aprender lo más posible por su propia cuenta). O sea, que tú, que has elaborado el guión, has tenido que guiarlo hábilmente por dichas actividades hasta algún lugar. En mi caso, éstas casi siempre son preguntas en torno a uno o varios textos. Aquí es donde quizá el lector piensa que voy a poner este sistema a caldo, pero, por el contrario, me ha dado muy buenos resultados. Y, además, los alumnos lo solicitan, porque así no se pierden delante de un texto, y tienen claro lo que tú quieres cuando lo mandas leer.

Pues bien, amigo lector, voy a proponerte un guión de trabajo autónomo, a ver si aprendemos algo sobre lo que pasa en España a partir de lo que escriben en prensa sus intelectuales.

  1. Lee atentamente el siguiente artículo de Félix de Azúa: "La novela europea o un baile de disfraces"
  2. ¿Cuál es el propósito fundamental del artículo?
  3. ¿Crees que la primera parte del artículo es un pretexto para llegar a dicho propósito? ¿Hay algún momento en que el propio autor lo señale explícitamente? A tenor de esto, ¿crees que la primera parte puede tomarse en serio? ¿Podrías señalas los rasgos irónicos o humorísticos de la misma?
  4. A continuación, lee la réplica de Manuel Rivas a dicho artículo: "Azúa y las mariposas"
  5. ¿Crees que Rivas ha comprendido el texto de Azúa o se ha limitado a sentirse ofendido en una lectura superficial y ya no ha pensado nada más?
  6. ¿Se cita en algún momento a Rivas en el artículo de Azúa? ¿Se cita explícitamente el título de una obra suya? ¿Se dice en el artículo que "la lengua de las mariposas", relato de Rivas, sea una novela? Ahora, indica las diferencias entre una vaga alusión (tremendamente ácida eso sí) y una referencia concreta.
  7. ¿Crees que Rivas ha comprendido el propósito fundamental del artículo? ¿Cabe aplicarle el dicho español de "cuando alguien se pica..."?
  8. Por último, lee la entrada de blog de Suso de Toro titulada "Intelectuales pijos de derechas"
  9. ¿Podrías señalar en el artículo de Azúa la "bajeza" que señala de Toro? ¿Hay en el artículo de Azúa alguna mención a enemigos? En definitiva, más allá de la ironía y la crítica literaria legítima y general, hay en el texto la beligerancia contra personas concretas que indica de Toro?
  10. ¿Puede identificarse a Azúa como de derechas por algo que diga el texto?
  11. ¿Crees que de Toro ha comprendido, en el caso de que lo haya leído, algo del artículo de Azúa, o responde a éste por un reflejo condicionado?
  12. Lee algunas otras entradas del blog de de Toro. Cuantas más, mejor.
  13. Baja las cejas y los párpados a su posición relajada habitual.
  14. A tenor de sus escritos ¿crees que de Toro comprende, aparte del artículo de Azúa, algo de lo que lee o en general lo que percibe a través de sus sentidos?
  15. De Toro ha dicho que va a dejar de escribir, blog incluido. Tras haber leído las entradas del citado blog, reflexiona sobre lo que esta decisión puede suponer desde el punto de vista de la higiene y la ecología intelectuales.
  16. Habida cuenta de que Suso de Toro es el escritor/intelectual de cabecera de Rodríguez Zapatero (y su biógrafo oficial), reflexiona, así, en abstracto.

miércoles, 2 de junio de 2010

Obamaworld

He descubierto un blog de esos que merece la pena de verdad seguir. Se llama Obamaworld y su autor es periodista Jordi Pérez Colomé. Con mi misma edad tiene un curriculum impresionante (y una vida viajera y cosmopolita). Se ocupó de seguir la campaña de Obama, y ésta es su principal ocupación (de ahí el nombre del blog); no obstante, ocuparse de Obama significa ocuparse de la política internacional.

Lo que más me gusta del blog es que informa de verdad. Es preciso, relevante y se atiene a los hechos que concoce. Cada entrada consta de una pequeña introducción donde el autor plantea de qué va a hablar, y un cuerpo dividido por puntos donde desarrolla los aspectos de interés del tema en cuestión.

Es magnífica, por ejemplo, la entrada sobre la reforma sanitaria de Obama: por fin he encontrado un sitio donde se explica realmente en qué consiste al margen de estereotipos. También son estupendas las entrada sobre la guerra de Afganistán o la política de EE.UU contra las drogas.

Asimismo, Pérez Colomé ha escrito el que me parece el mejor análisis del asalto israelí a la flotilla de activistas: una exposición y análisis de los hechos sin complacencia, pero tampoco sin histerismos:

Qué podría haber hecho mejor Israel

Luego lo ha completado con una entrada más: Israel mide la magnitud de su error. Sobre la Israel tiene un post interesantísimo, a partir de cuyo tercer párrafo constituye una síntesis estupenda del conflicto entre éste y los palestinos, para quien necesite un resumen de urgencia de los (reitero) hechos.

Termino con un párrafo extraído de una de sus entradas, que me parece de un gran sentido común y lucidez, y que suscribo plenamente (he escrito y publicado algo parecido, en Disciplinas, pero no con tanta precisión):

Todos tenemos una visión instintiva de los grandes temas que nos rodean: guerra sí o no, impuestos más o menos, justicia dura o blanda, aborto legal o ilegal. Más allá de las dudas lógicas, la ideología nos acerca sin remedio a un partido. Luego está el político. Por instinto vemos si podemos fiarnos de su juicio. Y le votamos. Sólo ahora, después de estas dos cosas que se basan en el instinto, llega la información. ¿Es mejor ir a la guerra o no? ¿Es conveniente subir más los impuestos para pagar esto o aquello? Esto es lo difícil. Es muy difícil. Incluso para quien se esfuerza en averiguar las respuestas es complicado. La respuesta idónea a los grandes problemas es difícil de desentrañar. Son muchas horas de trabajo para el periodista y de lectura para el ciudadano. La mayoría, como es lógico, pasa.
Al final, por tanto, la política es como los deportes: pasión imprudente por unos colores (ideología) y jugadores de protagonistas (políticos).

Con este blog tengo la sensación de estar mejor informado, y más a salvo de los tertulianos y de la prensa al uso de España.

miércoles, 21 de abril de 2010

Sintomática anécdota

Cuando el otro día el Juez Garzón acudía a declarar, no por el presunto delito de prevaricación en su investigación de los crímenes del franquismo, sino por la segunda de las tres causas que tiene pendientes, esto es, la de presuntos prevaricación y cohecho al rechazar una querella contra Botín, cuyo banco había financiado la estancia del juez en Nueva York, Canal Sur emitió unas imágenes muy significativas. Había un grupo de personas apoyando a Garzón mientras éste entraba al Tribunal Supremo. Le acercaron el micrófono a una de ellas, a la sazón una Madre de Mayo. Dijo que estaba allí para manifestar su adhesión al juez. El periodista le indicó que éste no iba a declarar en relación con la querella interpuesta por Falange, sino por otra causa; la Madre se desconcertó un momento, y luego repuso algo como bueno, yo no sé muy bien de qué va esto, pero creo que Garzón es una persona muy valiente y lo apoyaré en lo que haga.

Esos, ni más ni menos, son los argumentos.

domingo, 11 de abril de 2010

Apostillas a la polémica

Me gustaría añadir aquí algunas apostillas al asunto de Calor y café:

-Ciertamente, ésta no es la mejor ubicación para un local de esas características, cuya filosofía es la asistencia a los necesitados por unas horas: debería estar más cercano al centro. Una protesta  junto con la ONG por la ubicación del local en un lugar más lógico y apropiado hubiera podido ser una salida constructiva. Pero el personal se ha ofuscado por el miedo y ha planteado una oposición agresiva y frontal; el argumento de la idoneidad ha sido secundario e independiente del rechazo.

-La actuación del Ayuntamiento ha sido, como casi siempre, deprimenente y vergonzosa. Los políticos, en general, ya no hacen política, sino que esperan, agazapados, a tomar la decisión que menos perjudique sus intereses electorales inmediatos. El Ayuntamiento ha dicho por un lado que la actitud de los vecinos les parece insolidaria, y, por otro, que cívica y comprensible; ha dicho por un lado que no tiene un local mejor y, por otro, que ha ofrecido a la ONG hasta tres diferentes; ha ocultado la dedicación que iba a dar al solar y luego ha reprochado a los vecinos no haber realizado alegaciones a tiempo; ha dicho que la construcción es legal y que todo está en regla, pero ha recomendado a la ONG no hacerla. Pero sobre todo, con un cinismo inaudito, el Alcalde ha declarado que "tendría muy mala pata hacer unas obras de un servicio para los más necesitados pero con la intervención de la Policía, ya que al final salimos todos perdiendo", lo que puede interpretarse como una siniestra sugerencia sobre qué hacer a los vecinos en caso de que el proyecto siga adelante y un respaldo a las medidas de presión radicales de éstos.
Si un Ayuntamiento considera que la ubicación de un centro social es la mejor posible (caso de propuestas previas rechazadas por presión vecinal como el caso de Arabial o Barriada de la Juventud -si son ciertas), tiene que dar luz verde a la obra le pese a quien le pese; ídem con la menos mala, como puede ser éste el caso. Y si considera que una ubicación no es apropiada (por haber un colegio anejo de niños que ya arrastran problemas de su propio entorno) o por otras razones, entonces tiene que negarse, por mucho que sea el único lugar disponible que tiene: eso es gobernar.

-Ha habido reuniones entre las partes interesadas para "negociar". Pero hoy día negociar quiere decir: o conseguir lo que quiero o echarme al monte. Si el Ayuntamiento hubiera actuado a las claras desde el principio y las asociaciones de vecinos fueran responsables, se podría, realmente, haber llegado a acuerdos: Se podría haber planteado un proyecto de local que incluyera zonas abiertas interiores (como la escuela-hogar de las monjas), de manera que los indigentes no tuvieran que esperar en la calle; si a los vecinos les preocupa de veras la seguridad, se podría haber pactado una presencia policial permanente a la puerta del centro (la mayor comisaría de Andalucía Oriental está al lado del solar: no hubiera sido difícil); si preocupa la limpieza, se podría haber garantizado algún tipo de servicio especial...; podrían haberse propuesto compensaciones de cualquier tipo: servicios, mejoras, ayudas... Pero aquí o se exige, o se grita, o se echan balones fuera, o se espera a que escampe.

sábado, 10 de abril de 2010

Calor y Café. Aguachirle y frío

Como seguramente sabréis quienes leáis la prensa local o hayáis pasado por el barrio, hay un proyecto para construir un comedor social (no sé si también con dormitorio) para la ONG Calor y café junto a la escuela-hogar de la Inmaculada Niña, justo enfrente de nuestro bloque. Esto ha desatado la ira de los vecinos ("estamos en guerra", dice una pancarta), que han colgado consignas de los balcones, han realizado una inocente actividad con niños en un parque cercano, haciendo que estos hicieran dibujos de cómo querían su barrio (sin chusma, queridos niños, queréis un barrio sin chusma), y han alcanzado el clímax con una manifestación por el centro. Al día siguiente de ésta, publiqué un artículo en Granada Digital dando mi opinión en calidad de vecino.

Pancartas

Como apéndice al artículo, leed, por favor, los testimonios de solidaridad, gratitud y rehabilitación que aparecen en el blog de la ONG, y luego podéis compararlos con el blog vecinal contra la construcción del centro, donde se incluyen algunas perlas como un modelo de carta-chantaje a las cajas que financian a Calor y café como parte de su labor social amenazando con retirar cuentas (según se dice en las cartas, Calor y café no desarrolla una labor social porque no busca la rehabilitación de sus beneficiarios), o algunas aseveraciones -complemento de las pancartas de los balcones- como las siguientes:

[Sobre la realización por parte de Calor y café de un Festival benéfico en favor de la infancia en  Kenia:]
"No tiene mucho sentido que lo organice una asociación que respeta tan poco a nuestros hijos".
"Cuando hemos terminado la manifestación,hemos pasado por la calle colegios [donde está ubicada la actual sede de Calor y café] [...] el tipo de gente que había parecian [sic] más bien autenticos [sic] delincuentes, personas muy peligrosas, (nada de personas necesitadas) nos hemos vuelto con más seguridad aún de que esas personas, no pueden venir aquí." (M. Ángeles, de la plataforma [vecinal contra la construcción del centro])

Yo he pasado muchas veces por la calle Colegios (camino de Reciclaje); mis amigos que trabajan y estudian en el Conservatorio pasan todos los días por allí. Yo soy un genuino cobardica. Tanto ellos como yo estamos de acuerdo en que lo que dice M. Ángeles-de-la-plataforma no es cierto. Allí concurren pobres, no psicópatas ni criminales lombrosianos. Aquellos vecinos miraron a través de sus prejuicios, su odio y su miedo.

domingo, 22 de febrero de 2009

Juaristi lee a Croce

Hoy publica ABC un interesante artículo de Jon Juaristi titulado "liberales (2)" donde éste da una breve noticia del pensamiento político de Croce en cuanto liberal. Juaristi se detiene en concreto en la idea crociana de que el fascismo es "la continuación del socialismo por otros medios", en lugar de, como pretendería la propaganda izquierdista, consecuencia de un liberalismo exacerbado.

«Creo que fue Daniel Bell, aunque puede que me equivoque, quien, a la observación de algún progre europeo acerca de la frecuencia con que el fascismo planeaba por encima de los Estados Unidos, replicó graciosa y raudamente: "Planear, lo que se dice planear, es posible. Pero siempre toma tierra en Europa"».

miércoles, 18 de febrero de 2009

El hecho diferencial

Habiendo sabido los catalanes que Romualdo quería dejar su país, resolvieron impedírselo y el único medio que les ocurrió fue matarle, para aprovecharse al menos de sus reliquias, pero tanta devoción no plugo al santo, usó de algún ardid y escapó. Fallecido Romualdo en otro país de causa natural años más tarde, los catalanes decicideron ir en expedición para hacerse con las reliquias, pero fueron tantas las disputas entre ellos para ver quién iba y quién no iba y quién sería el que las transportara al regreso, que cuando llegaron al lugar donde reposaban, no encontraron resistencia de los naturales, porque las polillas se las habían comido.

(De El Bestiario de Ferrer Lerín, Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2007, p. 37)

Para que luego digan que no existe el hecho diferencial de Cataluña, cuando se ve que el tener malos gobernantes es allí incluso legendario.

viernes, 31 de octubre de 2008

La perfecta casada

La Reina Sofía ha dicho acerca de los gays en unas declaraciones a Pilar Urbano: "Si estas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho (...) pero que no lo llamen matrimonio, porque no lo es".

La Reina habla con conocimiento de causa: ella sí sabe bien lo que es el verdadero matrimonio: un contrato que arregla tu familia para ti por razones de estado con alguien a quien apenas conoces; que se celebra mediante el rito propio de tu religión también por razones de estado porque acto seguido vas a renunciar a ella para convertirte a la de tu marido (que así te importaría la tuya); y que te obliga a soportar sin rechistar las continuas infidelidades de tu esposo hasta llevarte a vivir habitaciones separadas: por suerte los palacios son amplios. Sin duda la Reina Sofía sabe de lo que habla y lo que es el verdadero matrimonio.

viernes, 10 de octubre de 2008

Manipulación informativa contrastada

Uno siempre sospecha que existe manipulación informativa por parte de algunos medios de comunicación, sobre todo determinados periódicos de Internet (que por otra parte apenas esconden sus tendencias políticas). No obstante, cuando descubro de manera empírica que lo que se dice en una noticia es falso o está tergiversado, porque conozco la realidad, no puedo por menos que sentir una fuerte desazón; porque además, el propósito de esa noticia suele ser azuzar, cabrear al lector comulgante con el medio más allá de la mera disensión -esto puede apreciarse leyendo los comentarios que se dejan en las noticias en cuestión, amparados sus autores por el anonimato. Y podría ser que un día alguien acabara por cabrearse en exceso y cometiera una barbaridad en nombre de una información que, sencillamente, era falsa. La irresponsabilidad de estos medios, que quizá sólo buscan audiencia mediante la carnaza, es tremenda.

Dos ejemplos; cierto que de la misma tendencia política; no digo que no existan de otras, pero de estos puedo dar cuenta de la manipulación. En esta entrada voy a contar el primero.

Hay una noticia que ha circulado con alegría por diversos medios, alguno de los cuales, como Libertad digital, la ha repetido de forma periódica, a saber: que existe un libro de texto de la asignatura de Educación para la ciudadanía, publicado por Akal, que dice toda una serie de barbaridades de extrema izquierda: ejemplo palpable de la vocación adoctrinadora y perniciosa de la asignatura, etc. La noticia vuelve a los digitales con la persistencia de un rumor, quizá cuando no tienen nada mejor que colgar. A pesar de que el libro lleva ya una año editado, hoy mismo, El Confidencial digital, vuelve con ello. Pues bien: en ese libro, en efecto, se vierte unas opiniones de extrema izquierda más que discutibles, y, en mi opinión, ridículas cuando no directamente repugnantes; pero no se trata en absoluto de un libro de texto; es un ensayo dirigido al público adulto, una reflexión de sus autores sobre la razón de ser de una asignatura como EpC; éstos, además, desde su marxismo radical, se muestran en contra de aquélla por razones opuestas peros simétricas a las de sus detractores de derechas: por considerarla un mero adoctrinamiento, sólo que en este caso en la ideología de lo políticamente correcto y de un capitalismo disfrazado de progresismo (y por ende más peligroso); o sea, que les parece timorata y no lo suficientemente radical. Los medios que han hablado de ello lo saben: basta con entrar en la información del libro en la página web de la editorial. Y, sin embargo, siguen presentando el libro como de texto y crispando a gente que, incluso de buena fe, se lo cree, se cree que los escolares están aprendiendo todas esas cosas.

sábado, 28 de junio de 2008

El colectivo GLBT y la socialdemocracia

Ayer, día 27, con motivo de la celebración hoy, del día del orgullo gay, Aleix Mercadé, de 18 años, remitía este artículo a las correspondencias del blog de Arcadi Espada. El artículo resulta interesante no tanto por las ideas, que afortunadamente están más extendidas de lo que cree el autor, sino por la edad de éste, que nos permite un visión peculiar de la cuestión gay en cuanto afecta a un individuo de las últimas generaciones, que ha vivido en un entorno de mayor aceptación y viendo como normales ciertos fenómenos como el propio día del orgullo.

La lectura del artículo me suscitó una respuesta que envié a mi vez a las correspondencias de Espada y que también ha publicado. Como resume alguna de las cuestiones que pienso del particular, la copio aquí.

Estimado Sr. Espada:

Encuentro muy oportuno que Aleix Mercadé le haya enviado justamente a usted el artículo que ha escrito. Porque creo que el mal del colectivo GLBT en cuanto grupo político es el de lo que usted ha denominado socialdemocracia: lo quiere todo a la vez: igualdad y diferencia, visibilidad e intimidad, matrimonio entendido al modo burgués más adopción y radical apertura venérea… Entiéndaseme: quiere representar ideológicamente todo eso a la vez, sin reparar en contradicciones o aporías meramente argumentativas, bajo la simple excusa -por otra parte cierta- de que cada individuo homosexual es distinto; claro; pero entonces, ¿cómo constituirse en grupo político con una línea ideológica común más allá de la mera reivindicación genérica de la no discriminación? Esto hace de la marcha del orgullo gay una cosa muy parecida a la procesión del corpus de mi ciudad: primero va la Tarasca (un maniquí que marcará la moda del verano subido sobre un dragón), los gigantes y los cabezudos, que pegan a los niños con vejigas de cerdo infladas; después, sin transición, el alcalde, collar y bastón, los canónigos, el incienso y la custodia con el mismísimo Jesucristo transubstanciado. En la cabalgata tampoco hay transición de los políticos en general, serios, responsables, reivindicando la igualdad, y luego, en las carrozas, aquellos a los que todo eso igual da. Casi echo de menos a los honrados pioneros de Stonewall, tal y como se retratan en la película homónima, que se quitaban el maquillaje y el pelucón (cuando ser homosexual probablemente te abocaba a vestirte de mujer, como le sucedía a los mariquitas del franquismo) y se ponían su corbata y su chaqueta a la hora de coger la pancarta porque entendían que para una reivindicación de igualdad el decoro resulta imprescindible.

En definitiva, los derechos implican responsabilidades, principio que la socialdemocracia según usted la define trata de eludir por incómodo. Si uno quiere matrimonio e hijos, bandera a la que me sumo gustoso, tiene que asumir la fidelidad -¿para qué casarse si no?-, y que se acabaron los trasnoches, como han comprendido tantos amigos míos heterosexuales que empiezan a tener sus primeras crías. Pero esto yo sólo se lo he escuchado, en calidad de homosexual, a Álvaro Pombo. No me sorprende que milite en la formación política más razonable hoy día y que firme manifiestos llenos de sentido común.

Siga con lucidez.



martes, 24 de junio de 2008

Manifiesto por la lengua (y por el sentido) común

Un bouquet de alguno de los intelectuales españoles imprescindibles hoy día -Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, José Antonio Marina, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Álvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater Y Mario Vargas Llosa; ahí es nada- ha redactado y firmado un Manifiesto por la lengua común en el que reivindican medidas políticas y legales para proteger el derecho de los ciudadanos españoles (ojo, el derecho de los ciudadanos, no de la lengua en en sí) a emplear el castellano para comunicarse en todos los ámbitos de su vida, sin menoscabo de las otras lenguas cooficiales -pero no comunes- de España, residan en la comunidad en que residan; ello ante el avance, en las regiones bilingües, de políticas abusivas donde se está dando de facto una situación de monolingüismo obligatorio (como en pleno franquismo, pero siendo ahora otra lengua la agraciada con los privilegios). El manifiesto, claro, consistente y bien argumentado, como cabía esperar, es de un sentido común tan palmario, que asusta pensar que resulta necesario, y revela el desquiciamiento al que hemos llegado por culpa de la sinrazón nacionalista.

Como imagino que muchos querréis firmarlo, podéis hacerlo aquí.